También voy a extrañar las cosas pequeñas...
- Laly Fdz
- 12 jun
- 2 min de lectura

Dicen que cuando extrañas a alguien, extrañas los grandes momentos.
Las conversaciones interminables.
Las risas.
Los recuerdos importantes.
Pero nadie te habla de las cosas pequeñas.
De esas que aparecen cuando menos lo esperas y te rompen un poco el corazón.
Extraño la forma en que pronunciabas ciertas palabras.
Los mensajes inesperados.
Tu manera de contar historias.
Los silencios que no se sentían incómodos.
Extraño detalles tan insignificantes que a veces me avergüenza admitirlo.
Porque ya no te extraño solo a ti.
Extraño la rutina que construí alrededor de tu existencia.
Y eso es lo más cruel.
Que mientras yo sigo encontrándote en los lugares más simples, tú ya estás construyendo nuevos recuerdos.
Lo sé.
Ya no intento negarlo.
Ya no busco señales donde no las hay ni invento posibilidades para sentirme mejor.
La realidad es esa.
Tu vida siguió adelante.
Y aunque durante mucho tiempo quise creer que aún quedaba algo por rescatar, empiezo a entender que hay historias que terminan incluso cuando el corazón se niega a leer la última página.
No voy a mentir.
Duele.
Duele imaginar que alguien más conoce ahora las partes de ti que yo conocí.
Duele saber que los días continúan para ti sin que mi nombre aparezca en ellos.
Pero por primera vez, junto al dolor, también aparece algo diferente.
Aceptación.
Pequeña. Frágil. Incompleta.
Pero está ahí.
Porque sigo extrañándote, sí.
Sigo pensando en ti más de lo que me gustaría.
Sigo guardando algunos recuerdos como quien protege una reliquia.
Pero también empiezo a entender que amar a alguien no siempre significa seguir esperando.
A veces significa agradecer lo que fue y dejar que la vida lo lleve hacia donde tenga que ir.
Incluso cuando no es hacia ti.
Así que hoy no escribo para pedir que vuelvas.
Escribo para admitir que te extraño.
Profundamente.
Por completo.
Hasta en los detalles más pequeños.
Y aun así...
estoy aprendiendo a abrir las manos.
A dejar de aferrarme.
A permitir que te conviertas lentamente en un recuerdo que me acompañe, en lugar de una ausencia que me persiga.
Quizá dejar ir no es dejar de amar. Quizá es aprender a vivir aunque el amor ya no tenga dónde quedarse.



Comentarios