Cuando el horizonte se volvio niebla...
- Laly Fdz
- 19 jun
- 2 min de lectura

Hay días en los que siento que me quedé atrás.
Como si el mundo hubiera encontrado la manera de seguir su curso mientras yo sigo atrapada en el mismo lugar.
Veo a las personas construir nuevas historias.
Tomar decisiones.
Encontrar caminos.
Seguir adelante.
Y me alegra por ellas.
De verdad me alegra.
Pero también hay una parte de mí que no puede evitar preguntarse por qué yo no puedo hacer lo mismo.
Porque lo intento.
Intento levantarme cada mañana con una nueva perspectiva.
Intento convencerme de que todo mejorará.
Intento dar pasos hacia adelante.
Pero hay algo dentro de mí que sigue sintiéndose perdido.
Como si hubiera olvidado el camino de regreso a mí misma.
Y lo peor es que no sé exactamente qué estoy buscando.
No sé cuál es la dirección correcta.
No sé dónde termina esta tristeza.
No sé quién seré cuando todo esto pase.
Solo sé que estoy cansada de sentirme estancada.
Cansada de mirar hacia adelante y no reconocer ningún destino.
Cansada de fingir que tengo respuestas cuando la verdad es que cada día tengo más preguntas.
A veces siento que todos recibieron un mapa para continuar y yo me quedé observando cómo se alejaban.
Intentando alcanzarlos.
Intentando entender.
Intentando no perderme más de lo que ya estoy.
Y aunque hay momentos en los que quisiera rendirme, hay algo que todavía me mantiene aquí.
Quizás no sea esperanza.
Quizás sea costumbre.
Quizás sea una pequeña parte de mí que se niega a creer que este vacío será para siempre.
Porque aunque hoy no sepa hacia dónde voy...
sigo caminando.
Lento.
Confundida.
Con miedo.
Pero caminando.
Y tal vez, por ahora, eso tenga que ser suficiente.
Porque hay etapas en las que no se trata de encontrar el camino.
Se trata simplemente de no dejar de buscarlo.



Comentarios