Hay días en los que avanzar también duele...
- Laly Fdz
- 12 jun
- 2 min de lectura

Creí que sanar sería una línea recta.
Que con el tiempo todo iría pesando menos.
Que cada día estaría un poco mejor que el anterior.
Pero nadie te prepara para las recaídas.
Para esos días en los que parece que has avanzado kilómetros y, de pronto, una memoria, una canción o un pensamiento te devuelve exactamente al lugar del que tanto esfuerzo te costó salir.
Y entonces entiendes que los procesos no son así.
Están llenos de altas y bajas.
De días en los que sientes que por fin estás soltando, y otros en los que el dolor vuelve a sentarse a tu lado como si nunca se hubiera ido.
Últimamente me cuesta más de lo que quisiera admitir.
Me cuesta aceptar que el mundo sigue moviéndose mientras yo todavía intento acomodar los pedazos de algo que significó todo para mí.
Porque no se trata de cualquier persona.
Se trata de la persona que más he amado en mi vida.
Y decirlo sigue pesando.
Sigue teniendo una verdad que me atraviesa.
Porque aunque los días pasan, aunque el calendario insiste en avanzar, hay momentos en los que siento que te extraño más que antes.
Como si la ausencia hubiera encontrado nuevas formas de hacerse notar.
Te encuentro en los lugares más inesperados.
En una frase.
En una canción.
En una tarde silenciosa.
Y a veces me pregunto cuándo dejará de doler así.
Cuándo dejaré de buscarte en recuerdos que ya no pueden responderme.
Pero a pesar de todo, sigo intentando.
No siempre con fuerza.
No siempre con optimismo.
A veces solo intento llegar al final del día.
A veces mi mayor logro es no rendirme.
Y aunque hay noches en las que el dolor parece más grande que cualquier esperanza, sigo aquí.
Dando pasos pequeños.
Imperfectos.
Lentos.
Pero pasos al fin.
Porque quizás sanar no significa dejar de extrañar.
Quizás sanar significa aprender a vivir con esa ausencia sin permitir que defina toda tu vida.
Y aunque hoy todavía me cueste imaginarlo, quiero creer que algún día recordaré tu nombre sin que se rompa algo dentro de mí.
Por ahora, solo sigo avanzando.
Con tristeza.
Con nostalgia.
Con amor.
Y con la esperanza silenciosa de que intentar seguir adelante también cuente como una forma de valentía.
Algunas personas dejan una huella tan profunda que el tiempo no las borra; solo nos enseña a caminar con su recuerdo.



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